Como de costumbre, medio dormido iba bajando esta mañana La Pirámide y veo un letrero que dice: “¿Qué corre por tus venas?” Una campaña teaser más de las que tanto gustan a los publicistas, pues los hacen sentirse enfermos de creativos. Algún día, a riesgo de que me cuelguen algunos familiares y amigos, me voy a referir al submundo de la publicidad, pero ahora vamos a la pregunta. Lo primero que pienso es que la mayoría de los que leen el letrero deberían responder “alcohol”. Y nadie se mete con ellos, mientras el interminable reguero de cadáveres que la irresponsabilidad de los ebrios va dejando en todas partes, dice “¡salud!”
Me gusta y entusiasma que Chile haya tomado el rumbo del desarrollo. ¿Será verdad lo que sostenían fervorosamente los marxistas que la Historia se tragó, que las superestructuras moldean a las sociedades? Si es así, no cabe duda de que vamos a terminar siendo miembros del club de los países desarrollados una vez que se promulgue la “ley antitabaco”, porque por no quedarnos atrás, nos estamos poniendo en la primera fila de la encarnizada persecución a los fumadores. En verdad, nada estimula más que una buena caza de brujas, que de haberlas, las hay. Creo que el “Malleus Maleficarum” debería ser lectura obligada en la educación básica (para la educación media recomiendo a Crowley y su magia sexualis; pensar que hoy Crowley no habría necesitado recurrir al aparataje del ocultismo para dar rienda suelta a su libido -gay & proud- y nos habríamos perdido un personaje y un libro casi tan bueno como el de Urantia).
Puedo entender que a la mayoría de la gente le encante leer diarios y ver las noticias en la televisión. De hecho, los grandes educadores de nuestra mediática cultura occidental son los periodistas. Pero la gente no busca educación en las noticias, sino distracción, o para decirlo con todas sus letras, huir del taedium vitae. La acedía, que tanto le gustaba a mi amigo Tomás Pablo, no es lo mismo, pero comparte lazos familiares con aquel. En el fondo, como bien reconoció Camus, la verdadera pregunta no es ¿qué corre por tus venas? sino por qué no cortárselas. Si uno no es totalmente deshonesto, a veces resulta difícil encontrar una respuesta feliz a esa cuestión. En todo caso, como dijo Roberto Benigni, la vida es bella.
A sólo cinco días de comenzar la aventura que nos llevará a la Isla Grande de Chiloé con mi hijo… Los hijos son potentes sentidos derivados, derivados porque la afectividad, siendo extremadamente importante y necesaria, no es suficiente, y porque el sentido hay que construirlo de adentro hacia fuera. En el fondo, para expresarlo en términos matemáticos, tiene que ser una constante y no una variable dependiente. Se dice fácil…
Y hablando de afectos, anoche comencé a ver “Cartas desde París” esperando que, desde las primeras escenas, mis oídos fueran seducidos por el sonido del ruso. Sin embargo, rápidamente me di cuenta de que ese idioma no era ruso. ¡Qué decepción! Hoy me puse a investigar en Internet y descubrí que la lengua oficial de Georgia es, curiosamente, el georgiano, idioma que no se escribe con el alfabeto cirílico sino con dos alfabetos propios, el mxedruli (o mkhedruli) y el xucuri, que a su vez tiene dos variantes, a fin de hacerlo un poco más difícil. Para que se hagan una idea, lo que figura más abajo es una palabra escrita con la bella tipografía del mxedruli
Lo único que me consuela es que ustedes que leen esto, probablemente compartían mi ignorancia (aunque yo sé de una que me va a querer convencer de que no es así) hasta que les hice ver la luz. Si quieren averiguar más, en este sitio encuentran todo lo necesario sobre el georgiano y las lenguas caucásicas, incluida la endiablada pronunciación de sus 33 consonantes
Conclusión: en un mundo globalizado –ancho y ajeno– seguimos desconociendo muchas cosas, como por ejemplo que en Nueva Guinea (que, tras Groenlandia, es la segunda isla más grande del mundo, con una superficie un poco superior a la de Chile continental) se hablan alrededor de la mitad de las lenguas que subsisten en nuestro planeta. Lo que me recuerda que hace unos días estuvimos incursionando en el guaraní con la Antonia. Podríamos seguir con el georgiano, ¿no crees?
Por mis venas circula una singular mezcla de plomo y cristianismo.
Me gusta y entusiasma que Chile haya tomado el rumbo del desarrollo. ¿Será verdad lo que sostenían fervorosamente los marxistas que la Historia se tragó, que las superestructuras moldean a las sociedades? Si es así, no cabe duda de que vamos a terminar siendo miembros del club de los países desarrollados una vez que se promulgue la “ley antitabaco”, porque por no quedarnos atrás, nos estamos poniendo en la primera fila de la encarnizada persecución a los fumadores. En verdad, nada estimula más que una buena caza de brujas, que de haberlas, las hay. Creo que el “Malleus Maleficarum” debería ser lectura obligada en la educación básica (para la educación media recomiendo a Crowley y su magia sexualis; pensar que hoy Crowley no habría necesitado recurrir al aparataje del ocultismo para dar rienda suelta a su libido -gay & proud- y nos habríamos perdido un personaje y un libro casi tan bueno como el de Urantia).
Puedo entender que a la mayoría de la gente le encante leer diarios y ver las noticias en la televisión. De hecho, los grandes educadores de nuestra mediática cultura occidental son los periodistas. Pero la gente no busca educación en las noticias, sino distracción, o para decirlo con todas sus letras, huir del taedium vitae. La acedía, que tanto le gustaba a mi amigo Tomás Pablo, no es lo mismo, pero comparte lazos familiares con aquel. En el fondo, como bien reconoció Camus, la verdadera pregunta no es ¿qué corre por tus venas? sino por qué no cortárselas. Si uno no es totalmente deshonesto, a veces resulta difícil encontrar una respuesta feliz a esa cuestión. En todo caso, como dijo Roberto Benigni, la vida es bella.
A sólo cinco días de comenzar la aventura que nos llevará a la Isla Grande de Chiloé con mi hijo… Los hijos son potentes sentidos derivados, derivados porque la afectividad, siendo extremadamente importante y necesaria, no es suficiente, y porque el sentido hay que construirlo de adentro hacia fuera. En el fondo, para expresarlo en términos matemáticos, tiene que ser una constante y no una variable dependiente. Se dice fácil…
Y hablando de afectos, anoche comencé a ver “Cartas desde París” esperando que, desde las primeras escenas, mis oídos fueran seducidos por el sonido del ruso. Sin embargo, rápidamente me di cuenta de que ese idioma no era ruso. ¡Qué decepción! Hoy me puse a investigar en Internet y descubrí que la lengua oficial de Georgia es, curiosamente, el georgiano, idioma que no se escribe con el alfabeto cirílico sino con dos alfabetos propios, el mxedruli (o mkhedruli) y el xucuri, que a su vez tiene dos variantes, a fin de hacerlo un poco más difícil. Para que se hagan una idea, lo que figura más abajo es una palabra escrita con la bella tipografía del mxedruli
საიდუმლოჲ
Lo único que me consuela es que ustedes que leen esto, probablemente compartían mi ignorancia (aunque yo sé de una que me va a querer convencer de que no es así) hasta que les hice ver la luz. Si quieren averiguar más, en este sitio encuentran todo lo necesario sobre el georgiano y las lenguas caucásicas, incluida la endiablada pronunciación de sus 33 consonantes
http://www.armazi.com/georgian
Conclusión: en un mundo globalizado –ancho y ajeno– seguimos desconociendo muchas cosas, como por ejemplo que en Nueva Guinea (que, tras Groenlandia, es la segunda isla más grande del mundo, con una superficie un poco superior a la de Chile continental) se hablan alrededor de la mitad de las lenguas que subsisten en nuestro planeta. Lo que me recuerda que hace unos días estuvimos incursionando en el guaraní con la Antonia. Podríamos seguir con el georgiano, ¿no crees?
Por mis venas circula una singular mezcla de plomo y cristianismo.

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