Es estremecedor leer las noticias y percatarse de que una ballena de país desarrollado recibe mucha más atención que un niño africano. Hay algo obsceno e hipócrita en eso, especialmente porque para muchísima gente los animales no son más que bienes transables. Tal vez justamente por eso los negritos pierden.
Y ya que estamos con los negros, ayer Ronaldinho falló un penal. Si uno se para en el punto de penal ve dos kilómetros de arco para cada lado. Entonces, ¿cómo es posible echarla afuera sin querer? El penal es como un fusilamiento (la terminología de los comentaristas deportivos suele reconocer ese hecho) y en todo pelotón hay un fusil con bala de salva. La diferencia es que aquella descarga de responsabilidad al que dispara y no al ejecutado. Y no es una diferencia menor.
La sana institución desaparecida del verdugo... Hoy sólo tenemos a Bin Laden para usarlo de chivo expiatorio.
Elfriede Jelinek es un personaje estrafalario empezando por su aspecto de regenta jubilada con un pelo larguísimo que no pega ni junta. ¿Es casualidad que su discurso de aceptación del Premio Nobel esté plagado de metáforas de dudoso gusto sobre pelos enmarañados, peinetas sin dientes y similares? Sin embargo, el texto comienza con una pregunta interesante: "¿Es la escritura el don de acomodarse, de lograr un acomodo con la realidad?" La pregunta es, como suele suceder en los discursos protocolares, retórica, porque está claro que ella se fue por el otro lado, el de la agotadora contestación. Si hubiese optado por acomodarse, probablemente no habría ganado ningún premio y no estaría hablando de ella. Sé que corro el riesgo de meterme en otro péndulo de Foucault, pero voy a comprar una novela suya esta tarde: eso me pasa por criticar.
Le dije a la Antonia que este blog iba a ser más "liviano" que el otro. Creo que hasta aquí no lo he logrado, porque ligereza no es lo mismo que desorden e incoherencia. We try harder!, como decía el clásico eslógan de Avis. Error: lo que cuenta no es la intención -y el esfuerzo que la acompaña- sino el resultado. Está claro que Ronaldinho quería meter el gol, pero la pelota no entró y nos quedamos con las ganas de gritar el gol. Lo que pudo ser y no fue: la Historia está llena de eso. Si Roma finalmente borró a Cartago de la faz de la tierra fue porque los cartagineses no le dieron el golpe de gracia a los romanos, cuando estaban en condiciones de hacerlo.
Última semana antes de unas vacaciones que prometen mucho. Tengo que seleccionar los libros que tal vez sólo lleve a pasear, terminar de poner orden en el maldito computador, ver de nuevo "Der Untergang", darme el tiempo de conversar con mi hija, recibir a la Inés que vendrá esta tarde a contarnos sus peripecias en tierras europeas y antes de eso reencontrarme con la veterinaria con quien hablé por teléfono esta mañana y mencionó al tierno Juanito que ya hace tanto tiempo no está con nosotros y me dio pena recordarlo... Eso son los blogs, ¿no? un recuento de cosas que a nadie más importan hechas públicas urbi et orbi, ¡menuda paradoja!
Y ya que estamos con los negros, ayer Ronaldinho falló un penal. Si uno se para en el punto de penal ve dos kilómetros de arco para cada lado. Entonces, ¿cómo es posible echarla afuera sin querer? El penal es como un fusilamiento (la terminología de los comentaristas deportivos suele reconocer ese hecho) y en todo pelotón hay un fusil con bala de salva. La diferencia es que aquella descarga de responsabilidad al que dispara y no al ejecutado. Y no es una diferencia menor.
La sana institución desaparecida del verdugo... Hoy sólo tenemos a Bin Laden para usarlo de chivo expiatorio.
Elfriede Jelinek es un personaje estrafalario empezando por su aspecto de regenta jubilada con un pelo larguísimo que no pega ni junta. ¿Es casualidad que su discurso de aceptación del Premio Nobel esté plagado de metáforas de dudoso gusto sobre pelos enmarañados, peinetas sin dientes y similares? Sin embargo, el texto comienza con una pregunta interesante: "¿Es la escritura el don de acomodarse, de lograr un acomodo con la realidad?" La pregunta es, como suele suceder en los discursos protocolares, retórica, porque está claro que ella se fue por el otro lado, el de la agotadora contestación. Si hubiese optado por acomodarse, probablemente no habría ganado ningún premio y no estaría hablando de ella. Sé que corro el riesgo de meterme en otro péndulo de Foucault, pero voy a comprar una novela suya esta tarde: eso me pasa por criticar.
Le dije a la Antonia que este blog iba a ser más "liviano" que el otro. Creo que hasta aquí no lo he logrado, porque ligereza no es lo mismo que desorden e incoherencia. We try harder!, como decía el clásico eslógan de Avis. Error: lo que cuenta no es la intención -y el esfuerzo que la acompaña- sino el resultado. Está claro que Ronaldinho quería meter el gol, pero la pelota no entró y nos quedamos con las ganas de gritar el gol. Lo que pudo ser y no fue: la Historia está llena de eso. Si Roma finalmente borró a Cartago de la faz de la tierra fue porque los cartagineses no le dieron el golpe de gracia a los romanos, cuando estaban en condiciones de hacerlo.
Última semana antes de unas vacaciones que prometen mucho. Tengo que seleccionar los libros que tal vez sólo lleve a pasear, terminar de poner orden en el maldito computador, ver de nuevo "Der Untergang", darme el tiempo de conversar con mi hija, recibir a la Inés que vendrá esta tarde a contarnos sus peripecias en tierras europeas y antes de eso reencontrarme con la veterinaria con quien hablé por teléfono esta mañana y mencionó al tierno Juanito que ya hace tanto tiempo no está con nosotros y me dio pena recordarlo... Eso son los blogs, ¿no? un recuento de cosas que a nadie más importan hechas públicas urbi et orbi, ¡menuda paradoja!

1 Comments:
Es la escritura el don de acomodarse con al realidad, ese "acomodarse" debe estar más traducido, Eduardo.
Ángela
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